sábado, 25 de junio de 2011

Tondeluna

Los deseos del paladar empieza hoy una nueva sección en la que plasmaremos nuestras experiencias gastronómicas en los restaurantes por los que pasemos. Dejaremos constancia tanto de su carta, por supuesto, como de su accesibilidad para personas con discapacidad.


Hace unas semanas tuve la suerte y el privilegio de entrar en un nuevo restaurante de Logroño, unos días antes de su apertura al público. Me acerqué a Muro de la Mata, tras el requerimiento del dueño, para comprobar que Tondeluna era accesible para todos y tengo que decir que lo es, me encontré con una entrada llana, espacio para moverse, las mesas a una altura adecuada y sin patas que nos estorben, un wc adaptado...en definitiva, un local que cumple la ley. Sí, dice la ley que los locales tienen que ser así, pero aún nos encontramos con cada desaguisado que dan ganas de quedarse en casa. Una única pega, la moqueta, que para sillas manuales va un poco mal.

Que un empresario esté en el mundo real es de agradecer. 
El que haya ido yo no quiere decir que esté perfecto, cuidado, dentro de la diversidad funcional hay tantos grados, tantas diferencias y tantas necesidades alejadas las unas de las otras, que es muy complicado acertar con todos, pero hay muy buena disposición por parte del equipo y eso es muy bueno.
Hoy hemos tenido el placer de sentarnos a la mesa de Francis Paniego y su mujer, encantadora, Luisa Barrachina.
Este nombre tan evocador hace referencia a una pequeña aldea que se encuentra dentro del valle del Oja, muy cerca de Ezcaray.
En cuanto al restaurante en sí, se ha escrito mucho en los últimos días y por eso, nos vamos a centrar en nuestra visita. Cuando llegas a Tondeluna te encuentras con un espacio abierto, cálido, con mesas largas en las que compartes espacio con otros comensales. Olvidémonos de tener una mesa para nosotros sólos, aquí nos vemos todos las caras. Particularmente, este hecho me ha hecho retroceder en el tiempo, a mis vacaciones en familia por Cádiz, ya que íbamos siempre a un pequeño restaurante casero, el de la señora Dolores, con sólo 2 mesas largas, una seguida de otra, donde todos compartíamos y nos decíamos Qué aproveche. Costumbres ahora perdidas, individualistas nosotros no traspasamos nuestras fronteras ni queremos que nos traspasen, que lleguen a nosotros. A mí me gusta, nos devuelve humanidad.
Nos sentamos y desde nuestro sitio se ve la cocina -de vuelta a Cádiz, cuando veía a la señora Dolores picar las patatas para esos ricos completos que mi hermano y yo pedíamos a diario-, es fantástico ver el trasiego de platos y el trabajo que conlleva.
Empezamos a pedir nuestros platos, nos decantamos por unos entrantes para hacer boca, unas croquetas, no unas cualquiera, las famosas croquetas de la madre de F. Paniego, unas patatas bravas y unos calamares con mahonesa de setas, todo buenísimo, acompañado de una panera compuesta de rebanadas de diferentes tipos de pan, a cada cual más bueno, aunque hay uno de miga amarilla con semillas que se lleva la palma.
Como platos principales hemos elegido unas pochas -eso ha sido idea mía, ante la incredulidad de mi novio- y un rico secreto ibérico. Las pochas me las comí yo y también probé la carne, muy tierna, una delicia.




Y qué decir del postre...no concibo una comida sin él, me parece la guinda a una buena velada y estos lo han sido. Pastel de chocolate con helado de café y una Tosta con queso, manzana y helado de miel, nuestras elecciones. Sólo puedo decir que espero que esta tosta se quede para siempre en el menú, me ha encantado. El pastel, aunque no lo he probado, puedo decir que ha gustado, con un toque de sal en escamas y aceite de oliva virgen...


Nos hemos marchado con ganas de más Tondeluna, volveremos...
Muy buena calidad-precio, magnífico proyecto de restauración, un gran acierto al que le deseamos una larga trayectoria.
Enhorabuena y gracias por un día estupendo.

sábado, 18 de junio de 2011

PASTELA

Whole kitchen en su Propuesta Salada para el mes de junio nos invita a preparar un clásico de la cocina marroquí, Pastela Moruna


Me ha gustado mucho que la propuesta para el mes de junio fuera una receta marroquí pues me acerca a la gastronomía que vivieron mis padres de pequeños.
Mis padres nacieron en Marruecos, cuando Tánger era internacional -madre- y Tetuán era protectorado español -padre- y ambos se fueron a conocer, años más tarde, en Madrid. Las ganas de volver siempre han estado ahí y yo estuve en Tánger cuando tenía 18 años, pero no probé la pastela. Me puse ciega a cous-cous, zumitos naturales de naranja, pastelitos de frutos secos y miel, harira y tajine.
Esta receta me devuelve a la infancia de mis padres.

Me ha sido fácil encontrar la pasta brick porque, aunque en los supermercados que tengo cerca no la venden, vivo en pleno barrio indio-marroquí de Logroño, donde puedo comprar hierbabuena en la calle, té moruno, harira y demás, así que genial, da un gusto salir y toparse con mil olores ricos...

He seguido la receta que nos propusieron y la única variación que hice fue cambiar las almendras por nueces y agregar éstas al pollo.
Os pongo la receta.

PASTELA
Ingredientes

- Medio pollo
- 4 láminas de pasta brick
- 100 g de nueces picadas
. 100 g de cebolla
- 10 g de jengibre
- 20 g de ajo
- 2 cucharadas de perejil picado
- 2 cucharadas de cilantro picado
- 1 pizca de azafrán
- 2 huevos
- mantequilla para pincelar
- caldo de ave
- azúcar glas
- sal
- canela 

Elaboración
En una cazuela con aceite se pochan el ajo y la cebolla picados. Cuando empiezan a dorarse, se agrega el pollo a trocitos sin piel, el azafrán, el jengibre picado, el perejil, el cilantro y la sal. Se incorpora el caldo de ave necesario para cubrir el pichón y se deja cocer todo junto a fuego lento hasta que esté en su punto.


A continuación, se baten los huevos en un recipiente, se agrega la carne de pichón y un poco del caldo ya reducido, se trabaja la mezcla hasta obtener una pasta homogénea de relleno.

Para preparar la pastela, se coloca en un molde una base de pasta brick, se pincela con mantequilla derretida, encima otra lámina *, se vuelve a pincelar  y encima el relleno de pollo con nueces, a continuación una última capa de pasta y se cierra la pastela, encerrando el relleno.

Se pinta con una yema de huevo ligeramente batida.

Se sella bien la pastela (ayudándonos de unas gotas de agua) y se introduce en el horno precalentado a 220º durante diez minutos. Una vez cocida se espolvorea con azúcar glas y canela y se sirve en la mesa.


*Se pueden usar más láminas de pasta brick, en este caso, se dispondrán una sobre otra en forma de abanico.

miércoles, 8 de junio de 2011

CHAMPIÑONES CON PATATA Y ESPINACAS.

Con esta receta participo en el concurso "Cocinando con Lazy Blog" patrocinado por Artemática Producciones, Carne Villa María, Boffard, I love Aceite  y Pyrex.

Hace mucho que no publico nada y tampoco me da tiempo a pasar por vuestros blogs, me paso el día en el ordenador escribiendo y escribo para todo el mundo menos para mí. 
He empezado a colaborar en una página web dedicada al mundo laboral y, en concreto, me dedico al tema de la discapacidad y de su inserción en la sociedad activa, mediante un trabajo en la empresa privada o en la pública. Si os interesa el tema podéis entrar en www.jornadalaboral.es.
Aparte, colaboro en la página www.sabores.com
El caso es que escribo y escribo, pero tengo lo mío apartado. Guardadas tengo un montón de recetas, a ver si poco a poco me pongo al día.

El caso es que Lazy blog ha organizado un concurso estupendo al que no puedo decir que no. Me llamaba la atención el hecho de versionar una de sus recetas y, aunque he escogido una sencillita, mi versión lleva algo más de tiempo.
Me decidí por un entrante y lo he convertido en una rica cena. La receta en cuestión son unos champiñones empanados que desde hoy ya puedo decir que están deliciosos.
Hacer en casa sólo unos entrantes nos dejaría con hambre, tendría que hacer 3 ó 4 clases y eso conlleva mucho trabajo para mí. El simple hecho de empanar ya me lleva un tiempo, así que lo he completado para que pudiera ser una cena.
En las redes sociales decía hace un rato que a lo mejor no me quedaban bien y es que de normal, no sé que hago, pero los empanados y, sobre todo, cuando hago pescado frito, simplemente enharinado, esa capita crujiente se me queda en la sartén. Hoy las musas han estado en mi cocina y han quedado rebonitos.


CHAMPIÑONES, PATATAS Y ESPINACAS.
Ingredientes. - para 4 personas-
- 12 champiñones enteros.
- 6 patatas medianas.
- Un buen puñado de espinacas frescas.
- Medio vaso de leche.
- 1 huevo.
- Pan rallado.
- Mostaza.
- Aceite de oliva virgen extra.

Elaboración.
Preparamos en un bol un huevo batido y en un plato hondo, el pan rallado.
Cortamos un poco el pie de los champiñones y los lavamos bien. Los pasamos por el huevo y después por el pan rallado. Este paso lo he realizado con antelación porque de esta manera, el empanado queda mejor fijado.
Pelamos, lavamos y cortamos las patatas. Las cocemos en un cazo con abundante agua caliente. Cuando estén tiernas, las sacamos y las trituramos junto a la leche.
Lavamos bien las espinacas y las cortamos a trocitos muy pequeños.
Salteamos las espinacas  en una sartén con un hilo de aceite de oliva  durante unos segundos y las mezclamos con el puré. Reservamos un poco para decorar.
El último paso consiste en freir los champiñones en aceite bien caliente. Los he colocado con el sombrero hacia abajo al principio para que se hagan bien. Reserva sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Mientras se fríen, prepara un aliño con el aceite de oliva virgen extra y la mostaza. Bate bien para que quede bien ligado.
Para montarlo, utiliza un molde de emplatado con las patatas, coloca las espinacas por encima y dispón los champiñones. Agrega el aliño al gusto.




Buen provecho.